Uñas de porcelana y gel
Aquí te proponemos todos los servicios de uñas naturales y artificiales, te ayudaremos a convertir tus uñas en unas más largas resistentes y que al mismo tiempo parezcan naturales.
Te proponemos servicios de uñas artificiales de porcelana, de gel o ambas en una combinación innovadora. Diferentes variantes de manicura francesa, desde la clásica hasta la de vanguardia, no dejarán que pases desapercibida.
También te ofrecemos nuestros servicios de mantenimiento y repaso de tus uñas.
Si lo deseas, convertiremos tus uñas en una auténtica obra de arte.
Historia de la manicura
El arte de la manicura tiene una historia muy larga. En Egipto en el año 1964 se encontró una tumba donde yacían dos momias. Ellas formaban parte del séquito del faraón como guardauñas. Traducido al lenguaje moderno eran manicuristas cortesanos.
En el antiguo Egipto se usaban diferentes colores de esmaltado para diferenciar los distintos estamentos sociales. Los tonos oscuros significaban que la persona pertenecía a una familia real o de alta posición, los esclavos podían pintarse las uñas sólo con colores pasteles.
Cleopatra pintaba sus largas uñas en color terracota con alheña. La alheña era el medio más popular para pintar las uñas durante toda la edad media.
Los antiguos chinos inventaron pinturas de uñas de distintos colores, de hecho, las uñas postizas se descubrieron en China en la época de la dinastía Ming, cuando las uñas se vestían en conos de color oro o plata.
La manicura de tipo más moderno aparece en la Francia de 1830 cuando al rey Luis Felipe tuvieron que amputarle un padrastro del dedo. A raíz de esto el doctor del rey inventó un set de manicura. Más tarde la sobrina de este doctor hizo muy popular un set de cuidado de manos y no sólo entre la familia real.
En los años noventa del siglo 19 empiezan a ser muy populares los instrumentos metálicos para manicura entre las mujeres estadounidenses. En ésta época, en las uñas se aplicaban cremas y polvos, pero pronto entró en uso el primer esmalte, que en realidad no duraba mucho, su duración era de un día.
Pero ya en los años veinte del siglo veinte los esmaltes empiezan a tener un aspecto más perfecto. El color principal era tradicionalmente el rojo, pero los experimentos con nuevos colores ya comenzaron en aquella época.
La industria de los esmaltes se desarrollaba muy rápido: en 1932 aparece el primer juego de esmalte y pintalabios del mismo color. En 1938 en el mercado aparece la base para esmaltes y en 1949 lo hace el primer spray secador.
En los años cincuenta las uñas largas se convierte en un importante elemento de moda y el servicio de uñas y hasta en los salones de belleza. Todo el mundo quería tener las uñas largas y guapas, los que no podían hacer crecer sus uñas naturales deseaban probar algo más. Las postizas se creaban prácticamente de cualquier material resistente.
Para el alargamiento de la uñas los manicuristas usaban incluso las uñas naturales cortadas, las pegaban en la punta y para cubrirla usaban trozos de papel.
En los años sesenta descubren nuevas técnicas y materiales en uñas artificiales, como: fibra, seda, y por supuesto porcelana. De hecho el período acrílico apareció por casualidad. Un dentista se dañó la superficie de la uña y para poder seguir trabajando, decidido arreglar la uñas con fotopolímero dental utilizando un trozo de papel como molde.
Pronto los dentistas empezaron a vender fotopolímero a los manicuristas y así empieza a desarrollarse la industria moderna del nail-art.
Las uñas de porcelana se hicieron populares en Estados Unidos y desde allí circularon por todo el mundo.
Pero los fotopolímeros dentales no eran tan perfectos para las uñas como para los dientes, teniendo en su estructura metilometacrilato, que perjudicaba las uñas naturales.
Pronto llegaron nuevas tecnologías y los fotopolímeros fueron sustituidos por los acrílicos, formados por etilometacrilato, material que no perjudica la uña.
En el año 1985 aparecen los primeros geles que a diferencia del acrílico no se sacaba con el aire y necesitaba de los rayos ultravioleta.
Estos geles tenían como principal ventaja el hecho de ser inoloros durante el proceso de creación de las uñas.
Ahora los principales materiales en la industria del nail art a nivel mundial son acrílicos y geles.
Acrílicos
El acrílico, desde hace mucho tiempo es un material muy habitual y famoso entre dentistas. Las primeras uñas artificiales eran acrílicos, pero desde ésta época todo ha cambiado y el acrílico se ha adaptado más para uñas que para dientes.
El tiempo de secado del acrílico puede variar, desde algunos segundos hasta un par de minutos. La causa principal de esta diferencia del tiempo radica en el tipo de acrílico utilizado.
Esta característica de los acrílicos exige que los profesionales dominen esta técnica.
Después del endurecimiento de la uñas a críticas, ésta se rebaja y se corrige, modelando, limando y pudiendo la forma y defectos, es decir, haciendola perfecta y natural.
Dentro de los ingredientes de los primeros acrílicos, estaba el metilometacrilato, que provocaba las reacciones alérgicas y perjudicaba la uña.
Los productos modernos son seguros, ya que están compuestos de etilometacrilato.
Los acrílicos modernos son más ligeros, fáciles de limar, se pega mejor a la uña natural, se seca más rápido y son fáciles de retirar con líquidos especiales.
Precauciones:
el acrílico es un material muy resistente, pero en cualquier caso no se recomienda usar las uñas como destornillador.
También hay que tener cuidado al abrir puertas, especialmente las de los coches.
El esmaltado se recomienda realizar siempre usando anteriormente la base, para no cambiar el color del acrílicos con pigmentos de esmalte y retirar el esmaltado siempre con quitaesmaltes sin acetona.
No se recomienda ponerse uñas a críticas en el caso de tratamientos de quimioterapia, diabetes con el consumo de antibióticos. En estas circunstancias el organismo produce acetona y provoca rechazo del material.
Gel
La estructura de gel es muy parecida al acrílico, pero a diferencia de este, el secado se realiza con lámparas ultravioleta, cuyas luces son absolutamente inofensivas.
Las uñas de gel tiene un brillo lustroso y no huelen durante el proceso de aplicación del producto, pero suelen ser más frágiles que las uñas acrílicas.
La reparación en el caso de grietas no se puede hacer, en su lugar se hace un recambio de la uña.
El retiro de las uñas de gel se realiza limando la superficie artificial de la uñas hasta quitar todos los restos de gel.
Precauciones:
Las precauciones son parecidas a las de las uñas acrílicas, tener cuidado con los golpes, no usar esmaltes con contenido de acetona, no limar las uñas con limas metálicas, etc.
Mitos y verdades de las uñas artificiales
Mito: uno de los mitos más en auge que aún solemos escuchar, es el de que la uñas natural se ahogan cubiertas con un material artificial, en este caso gel o acrílico.
Verdad: la uña no es una parte separada del resto del organismo humano. Cualquier manicurista cualificado puede explicar cómo llegan hasta las uñas los nutrientes que recibe de todo el organismo.
En primer lugar, la parte más importante en la nutrición de la uñas la tiene el sistema sanguíneo, que trae los nutrientes necesarios por los capilares, que están situados por debajo de la superficie de la uñas.
De ser cierto este mito no hubiesen existido productos tan básicos de cosmética como los esmaltes, que las mujeres usan desde hace ya más de un siglo.
Mito: el siguiente mito es el más provocativo de los que existían hasta hace poco tiempo, son las discusiones sobre cuál es la mejor técnica, la del acrílico o la del gel, incluso los partidarios del gel afirmaban que el sistema acrílico era tan perjudicial que prohibieron su uso en Alemania.
Verdad: a menudo los mitos de este tipo nacen por el poco profesionalismo de los manicuristas, que sólo saben usar la técnica de gel, afirmando por desconocimiento, que el acrílico es tóxico.
Primero: hace muchos años que la estructura acrílica se ha cambiado, antes se utilizaba metilometacrilato que ha sido sustituido por estilo metacrilato.
Segundo: los geles tienen la misma estructura química que los acrílicos, pero el secado se realiza con luces ultravioleta.
Con el caso de geles se puede recordar un mito relacionado con las lámparas ultravioleta: la mano se puede quemar, como en un salario.
Este mito es fácil de disipar entendiendo que las luces ultravioleta que se usan en las lámparas de gel son absolutamente inofensivas para la salud. Estas luces tienen mucha diferencia con las utilizadas en solariums o la propia luz del sol.
Mito: dicen que las uñas artificiales no duran nada, se rompen o se separa el producto de la uñas natural, son difíciles de retirar y el retiro puede causar daño.
Verdad: esto es cierto si estamos hablando de trabajo mal hecho o con productos deficientes.
La separación del material artificial de la uñas puede pasar por distintas razones: por cambios hormonales, consumo de antibióticos u hormonas, por extra tamaño de la uñas, por falta de mantenimiento de las uñas.
Pero la razón más extendida es la baja calidad del trabajo.
Los daños al retirar las uñas artificiales se hacen cuando éstas se intentan retirar por la propia persona, en casa, con sus propios dientes, con instrumentos metálicos o con todo lo que se encuentra mano. El retiro de la uñas artificial la tiene que hacer profesionales, que saben cómo hacerlo sin dañar la superficie de la uñas natural.
Mantenimiento
Al ponerse las uñas artificiales no se olvide de su mantenimiento, porque nuestra uña crece y es evidente que aparece la zona que ya no está cubierta con producto artificial. Además se cambia la zona central que puede provocar la rotura de uñas. Y por supuesto pasado un tiempo la uña no tiene su estado inicial.
Por eso los profesionales recomiendan hacer correcciones cada dos o tres semanas para poder corregir la longitud, la zona central, cubrir la parte crecida de uña natural con material artificial o en el caso de rotura, hacer un recambio.
El tiempo de la corrección puede variar desde 40 minutos hasta una hora, dependiendo del estado de las uñas y cambios que se realice.
El precio de mantenimiento suele ser 50% del precio inicial.